Huelo a tabaco y a alcohol, la mezlca perfecta. Tengo en la cabeza una tonada que podría recordarme a ti y sin embargo no lo hace. No puedo recordar.
Me cambio de ropa y el olor no se va. Podría oler algún vestigio en mi cuerpo de Jack and Coke. Pero no, eso no sucede, en cambio me pongo esa blusa blanca que deja entrever mis pezones, y ese boxer que dejaste aquí la última vez que estuviste en mi cama.
Y las sábanas huelen a ti, a tus ausencias y a todas las palabras que callas. Lo reconozco, estoy alcoholizada y mi cabeza da vueltas, muchas. Pero siempre vuelvo al origen: tus ojos. Tu lengua.
Me cambio de ropa y el olor no se va. Podría oler algún vestigio en mi cuerpo de Jack and Coke. Pero no, eso no sucede, en cambio me pongo esa blusa blanca que deja entrever mis pezones, y ese boxer que dejaste aquí la última vez que estuviste en mi cama.
Y las sábanas huelen a ti, a tus ausencias y a todas las palabras que callas. Lo reconozco, estoy alcoholizada y mi cabeza da vueltas, muchas. Pero siempre vuelvo al origen: tus ojos. Tu lengua.
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada