Todavía me sigue moviendo, estremeciendo el recuerdo. Mi voz se entrecorta de sólo pensar lo que pasó y lo que pudo ser.
El miedo, la incertidumbre, la inseguridad. Todo se me viene de golpe. Angustia.
Un año. El tiempo pasa demasiado rápido, demasiado incierto. El tiempo tumba los recuerdos, los confiere al olvido. No éste. Éste se queda conmigo para siempre, para grabarme en la piel la tristeza y acordarme quién era antes del 6 de junio y quién soy después.
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