No sé qué es lo que duele. Lo que no termina de acomodarse aquí dentro. Quisiera poder explicar. Explicar.me.nos.te. Quisiera poder recordar todo, como en una película, con las imágenes nítidas. Pero en realidad lo que quisiera es poder tocarte, abrazarme a tu cuerpo desnudo y quedarme así toda la noche. Sentir tu respiración, tus latidos, la calidez de tu blanquísima piel, ver y contar cada una de tus canas. Regocijarme con tus lunares y perdernos en miradas que nos dicen todo.
Y el silencio. Siempre el silencio de no saber qué decirnos porque nos queremos decir todo. Porque nos guardamos las palabras.
Te llevo guardado y mientras no estás te recorro con palabras y silencios. Cierro los ojos y todo se siente tan real. Ahí estás, pero tal vez deba confinarte a los rincones más obscuros de mi memoria y ahí dejarte, para que no camines conmigo las calles, para que no conozcas a la gente. Para que nadie sepa nada.
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